Tradición del oriente de Guatemala que revive la antigua costumbre de moler la caña de azúcar en trapiche halado por bueyes para hacer panela. Simple, pero muy simple descripción a toda una ceremonia que nos invita a reflexionar sobre la laboriosa tarea de sembrar la caña, cultivarla y luego invitar a los amigos y familiares para hacer una “perolada” de miel.
El aroma de la miel que emerge del candente perol, que hierve por el intenso y abrasador fuego que alimentado por el bagazo de la caña y de la leña que los hombres de la casa han ido a cortar a los potreros llenos de espinas y zarzaparrilla, es inconfundible e invita a involucrarse en la riesgosa pero apasionante tarea de meter la “pichacha” y sacarle espuma al dulce caldo que se cuece a cientos de grados centígrados de temperatura.
Todo empieza temprano en la mañana, la ceremoniosa tarea del corte de la caña, arriar los bueyes y luego “enyuntarlos”, y ponerlos a halar el trapiche, la dulce cachaza o guarapo con su inconfundible sabor, los batidos, y sobre todo lo que mas nos gusta de una molienda, el recuerdo de revivir una de las mas bellas tradiciones familiares de nuestra tierra.
Tono Rodríguez (mi hermano), para conservar una tradición que se está extinguiendo, se dio a la tarea de construir una molienda, lo que pretende se convierta en un restaurante de comida criolla donde la interacción con la naturaleza sea el ingrediente principal.
Para mantener vivo el recuerdo de nuestro honorable padre, Don Nicolas Rodríguez Arita, el lugar será nombrado así: Molienda Don Nicolás. |